El fenómeno de El Niño y la logística de alimentos perecederos están cada vez más relacionados ante un escenario de mayor variabilidad climática. Para empresas que operan con alimentos refrigerados y congelados, los cambios en las condiciones del clima exigen más atención a la planificación y a la continuidad de los flujos.
Así, calcular riesgos, identificar vulnerabilidades y preparar alternativas contribuye a una cadena de frío más resiliente y segura.
En este contenido presentamos los principales puntos que merecen atención y los caminos que preparan la operación para enfrentar los efectos de este fenómeno.

¿De qué forma El Niño impacta la logística de alimentos?
El Niño, fenómeno climático asociado al calentamiento anormal de las aguas del Océano Pacífico Ecuatorial, puede impactar diferentes etapas de la logística de alimentos.
Las lluvias intensas y las inundaciones, por ejemplo, pueden dificultar el acceso a carreteras, centros de distribución y terminales portuarias, mientras que períodos de sequía pueden comprometer rutas fluviales y alterar las condiciones de producción y abastecimiento.
Las temperaturas más elevadas también exigen atención durante la carga, descarga y transferencia de productos. En estas etapas, reducir el tiempo de exposición de los alimentos perecederos a ambientes no refrigerados contribuye a preservar las condiciones adecuadas de conservación.
Ante estas variaciones, la operación puede exigir ajustes de rutas, capacidad de almacenaje y planificación de la distribución a lo largo de la cadena de frío.
El Niño en América Latina: ¿cuáles son los impactos esperados?
Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), El Niño debe intensificarse en los próximos meses, siendo muy intenso hasta el fin de 2026 y permaneciendo activo hasta el comienzo de 2027.
Por su intensidad, estos episodios climáticos también se denominan, extraoficialmente, el “Super El Niño”. Los impactos, sin embargo, no ocurren de la misma forma en todas las regiones.
En América Latina, autoridades y organismos meteorológicos de diferentes países ya divulgaron proyecciones sobre sobre los posibles efectos del fenómeno en sus territorios. Las informaciones, reunidas en investigación de la CNN Brasil, indican diferentes escenarios:
| País/Región | Posibles efectos asociados a El Niño |
| Argentina | Aumento de las lluvias y de la temperatura en diferentes áreas del país. |
| Brasil | Condiciones más secas en el norte y este de la Amazonia y episodios de lluvias intensas en el Sur. |
| América Central | Menos lluvias en gran parte de la región y temperaturas más elevadas, con posibles impactos sobre la producción agrícola. |
| Chile | Posibilidad de sequía en algunas áreas y aumento de las lluvias en otras. |
| Colombia | Temperaturas más altas y reducción de las lluvias en determinadas regiones, con posibles impactos sobre ríos, reservatorios y sobre la disponibilidad de agua. |
| México | Temperaturas más elevadas y alteraciones en el régimen de lluvias, inclusive durante la temporada de ciclones en el Pacífico. |
| Perú | Temperaturas por encima de la media en la costa y cambios en las condiciones del océano que también pueden afectar la actividad pesquera. |
| Ecuador | Mayor atención a las áreas costeras que pueden ser más sensibles a las alteraciones asociadas al fenómeno. |
¿Cuáles son las etapas más vulnerables de la cadena?
Una cadena refrigerada involucra diferentes puntos interdependientes. Así, un evento climático en determinado lugar puede provocar reflejos en otras etapas de la operación.
Algunos de los puntos que merecen atención son:
- Transporte entre unidades productivas, almacenes y centros de distribución.
- Operaciones de carga y descarga.
- Accesos viarios y portuarios.
- Disponibilidad de contenedores refrigerados.
- Tiempo de permanencia de las mercaderías en terminales.
- Capacidad de almacenaje refrigerado.
- Distribución urbana y de última milla.
Cuanto mayor es la integración y la visibilidad de estas etapas, mejor preparada estará la operación para realizar ajustes frente a interrupciones o atrasos.
Examina uno de nuestros casos exitosos: Escasez de contenedores – la importancia de un proveedor de confianza para mantener la cadena de frío
¿Qué alimentos de la cadena de frío son más sensibles a los cambios?
Algunos ejemplos son carne bovina, porcina y de aves, pescados, productos lácteos, frutas, vegetales, alimentos congelados y determinados productos procesados.
Ante lo expuesto, El Niño y la logística están directamente relacionados frente la necesidad de mantener condiciones adecuadas de conservación en toda la cadena de frío.
Las temperaturas y las condiciones de conservación varían para cada producto. Interrupciones en la refrigeración o períodos inadecuados de exposición aceleran la deterioración, alteran textura, color, sabor y apariencia, además de perjudicar la calidad y reducir la vida útil de los alimentos perecederos, aumentando el riesgo de desperdicios a lo largo de la cadena.
En escenarios de mayor inestabilidad operacional, monitoreo, infraestructura adecuada y agilidad en los procesos ayudan a preservar la calidad de los alimentos en toda la cadena.
¿El Niño aumenta el riesgo de congestión portuaria para cargas refrigeradas?
No necesariamente. El Niño no significa que todos los puertos enfrentarán congestión. Sin embargo, los eventos meteorológicos asociados al fenómeno pueden provocar alteraciones en las operaciones portuarias, en los accesos terrestres y en la programación de navíos.
Para cargas refrigeradas, los atrasos exigen atención adicional. Además de los plazos de entrega, es necesario mantener las condiciones adecuadas de conservación mientras la mercadería aguarda que la operación continúe.
Imagina, por ejemplo, una carga de proteína animal destinada a exportación. Si una ruta de acceso al puerto estuviera temporariamente bloqueada por lluvias intensas, la llegada a la terminal puede atrasarse y exigir ajustes de planificación.
Ante esto, las empresas que utilizan puertos pueden considerar planes de contingencia con almacenaje en temperatura controlada cerca de los principales corredores logísticos y terminales, además de rutas alternativas y observación de las condiciones operativas.
Esta preparación aumenta la flexibilidad hasta que el flujo se normalice.
¿Cómo proteger las existencias de alimentos perecederos durante El Niño?

Preparar la operación no significa simplemente aumentar las existencias. El objetivo es ampliar la capacidad de respuesta frente a posibles interrupciones.
Cuando se trata de El Niño y logística, el primer paso es identificar los puntos más vulnerables de la cadena, considerando productos con menor margen para atrasos, dependencia de determinadas rutas y disponibilidad de alternativas de almacenaje.
A partir de este diagnóstico, la empresa puede evaluar estrategias como existencias de seguridad en posiciones estratégicas, cercanía entre almacenaje y mercados consumidores y contratación anticipada de capacidad refrigerada.
Infraestructura, monitoreo de temperatura y disponibilidad energética también deben formar parte de la planificación. Una estructura adecuada para alimentos precederos ayuda a mantener las condiciones de conservación de las existencias cuando los imprevistos aumentan su tiempo de permanencia en determinado lugar.
¿Cómo diversificar las rutas logísticas frente al riesgo climático?
Diversificar no significa utilizar diferentes alternativas al mismo tiempo, sino conocer anticipadamente las opciones que se pueden accionar en el caso de que la ruta principal enfrente dificultades.
Esto puede involucrar otros corredores viarios, puertos, centros de distribución o combinaciones entre diferentes modales.
La localización de los almacenes también es importante. Instalaciones próximas a centros urbanos, regiones productoras y terminales portuarias facilitan el reposicionamiento de los productos y los ajustes de los flujos de distribución.
Así, la empresa amplía sus alternativas para responder a cambios en las condiciones de la operación.
¿Cómo te ayudamos a lograr una cadena de frío mejor preparada para eventos climáticos?
En una cadena de suministro sujeta a diferentes tipos de interrupción, infraestructura, localización y capacidad de respuesta hacen la operación más flexible.
Integramos una amplia red de logística con temperatura controlada en América Latina, y estamos en 11 países: Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.
Nuestras instalaciones están localizadas en importantes regiones metropolitanas, áreas productoras y terminales portuarias. Con esta estructura ofrecemos apoyo para diferentes necesidades de almacenaje y logística refrigerada de la industria de alimentos, tanto en circuitos nacionales como internacionales.
También ofrecemos estrategias de contingencia, reposicionamiento de existencias y planificación de la distribución frente a variaciones de demanda o dificultades en determinadas rutas.
No podemos evitar eventos climáticos, pero podemos considerar sus posibles impactos en la planificación logística. Trabajamos para ofrecer infraestructura y soluciones que preparen mejor la cadena de frío para enfrentar estos diferentes escenarios.

FAQ – Preguntas Frecuentes sobre El Niño y logística de alimentos perecederos
¿El fenómeno de El Niño puede afectar la logística de alimentos en América Latina?
Sí. Ya hay previsiones de cambios en los estándares de lluvia y temperatura en diferentes países de América Latina. Estas alteraciones pueden comprometer etapas de la cadena de frío, como transporte, almacenaje, acceso a puertos y distribución, con impactos que varían según la región.
¿Cuánto tiempo puede durar El Niño y qué esperar para 2026 y 2027?
Un episodio puede durar varios meses. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló una probabilidad de cerca de 100% de permanencia de El Niño hasta febrero de 2027, con intensificación prevista hasta el fin de 2026.
¿Frente a El Niño, es necesario aumentar la capacidad de almacenaje refrigerada?
Depende de la operación. Más importante que ampliar las existencias indiscriminadamente es evaluar los riesgos, la localización de las cargas y la capacidad refrigerada adicional disponible para situaciones de interrupción.
¿Qué alimentos pueden ser afectados por El Niño?
Carnes, aves, pescados, lácteos, frutas, vegetales y alimentos congelados son algunos de los productos que exigen atención, principalmente cuando dependen de condiciones específicas de temperatura.






