La trucha arcoíris está presente en diferentes mercados y formatos de consumo, resultado de una cadena productiva que conecta la acuicultura con el procesamiento y la distribución internacional.
En América Latina, Chile y Colombia ocupan posiciones destacadas en la producción y comercialización del pescado. Sus características naturales favorables a la cría de pescados de aguas frías sumadas a su desarrollo de la acuicultura explican por qué ambos países son fuertes en este mercado.
Sin embargo, producir es solo una parte del proceso. Por tratarse de un alimento perecedero, mantener las condiciones adecuadas de conservación entre el procesamiento y la llegada al cliente es también fundamental.
Así, el almacenamiento refrigerado y congelado, además de la gestión de existencias y el transporte con temperatura controlada adquieren suma importancia.

¿Qué tipo de pez es la trucha arcoíris?
La trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) es un pez de la familia de los salmónidos. La especie se desarrolla en aguas frías y bien oxigenadas, además, presenta buena adaptación a sistemas de cultivo (característica que contribuyó a su diseminación en la acuicultura en diferentes regiones del mundo).
La especie también ofrece diferentes posibilidades comerciales, y puede llegar al mercado entera, eviscerada, en filetes, fresca, congelada o difumada y en otras presentaciones. Esta diversidad permite satisfacer diferentes perfiles de consumidores y canales de venta.
Aquí vale destacar que el mercado continúa presentando perspectivas de expansión. Según estimativas de la Mordor Intelligence, el mercado global de trucha arcoíris debe pasar de US$ 5,3 mil millones en 2026 a US$ 6,9 mil millones en 2031.
La búsqueda de alimentos ricos en proteínas y omega 3 y los progresos tecnológicos en acuicultura son algunos de los factores asociados a este aumento.
¿Por qué Chile y Colombia se destacan en la producción?
La producción comercial de trucha depende de condiciones específicas. La disponibilidad de agua fría y de buena calidad es uno de los puntos centrales, pues la temperatura influencia directamente el desarrollo de los peces.
Chile tiene condiciones naturales favorables y una cadena acuícola desarrollada, con experiencia productiva e infraestructura asociada al procesamiento y a la exportación de pescados.
La presencia de este país en el mercado internacional también se beneficia de una estructura logística construida en torno a una industria de salmónidos orientada hacia diferentes destinos.
Datos recientes ayudan a dimensionar esta participación. Según las informaciones divulgadas por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura de Chile hasta febrero de 2026, las exportaciones chilenas de trucha arcoíris sumaban US$1,4 mil millones.
A su vez Colombia, tiene áreas de altitud que proporcionan excelentes condiciones para la producción de especies de agua fría. Las regiones de Nariño y Boyacá forman parte de esa topografía, representando lugares perfectos para el cultivo de la trucha arcoíris.
El papel de estos países en el mercado internacional
Además de la producción, Chile y Colombia mantienen una relación relevante con mercados externos.
En el caso chileno, la experiencia exportadora del sector acuícola favorece la conexión de la trucha con diferentes mercados consumidores. Datos de mercado también señalan el país como un importante proveedor sudamericano, apoyado por su producción y por una logística de exportación ya consolidada.
Colombia también desarrolló una trayectoria exportadora para la especie. Según datos de la UN Comtrade, suministrados por el World Bank WITS, en 2024 Estados Unidos fue el principal destino de las exportaciones colombianas de trucha fresca o refrigerada.
Este contexto enfatiza la necesidad de considerar no solo la capacidad productiva, sino toda la estructura que permite que un producto perecedero recorra grandes distancias, preservando sus características.
¿Cómo funciona la cadena de producción y exportación?

Antes de llegar al consumidor, la trucha arcoíris pasa por diferentes etapas. El proceso comienza con la cría, que incluye el seguimiento de las condiciones del agua, la alimentación y el crecimiento de los peces hasta que alcancen el tamaño adecuado para su comercialización.
Después de la despesca, el producto va al procesamiento, que puede incluir operaciones como evisceración, corte, fileteado, embalaje y congelación, dependiendo de la presentación y del mercado de destino.
A partir de este punto, la logística con temperatura controlada se vuelve todavía más importante. La trucha puede permanecer en almacenamiento refrigerado o congelado antes de ir para distribución o exportación, según las características del producto y de la operación.
En esta etapa, también se pueden realizar actividades como consolidación de volúmenes provenientes de diferentes lotes, organización de los pedidos por destino y preparación de las cargas para envío por medio de los modales de transporte disponibles.
Todo este flujo depende de una buena coordinación entre producción, procesamiento, almacenaje y transporte, especialmente cuando el producto debe recorrer grandes distancias hasta el mercado consumidor.
¿Qué desafíos logísticos enfrenta este mercado?
La caducidad del pescado es uno de los principales desafíos de la operación. Las oscilaciones inadecuadas de temperatura pueden afectar características como textura, apariencia y vida útil, lo que hace que la continuidad de la cadena de frío sea un punto de atención a lo largo de toda la jornada.
Otro desafío es la planificación de las existencias y de los embarques. La disponibilidad de producto, plazos, capacidad de almacenaje y programación del transporte deben ser coordinados para evitar atrasos y movimientos innecesarios.
En las exportaciones, también se incluyen los requisitos sanitarios y de documentación. Las exigencias varían según el país de destino e incluyen certificados, registros, controles y procedimientos específicos para la entrada del pescado en cada mercado.
Además, cuanto más larga y compleja es la ruta, mayor es la necesidad de visibilidad sobre las existencias y de control de las condiciones de almacenaje y transporte. Estos factores dan más previsibilidad a la operación y ayudan a preservar las características del producto hasta el destino final.

Emergent Cold LatAm: apoyo para la cadena logística de la trucha arcoíris
En mercados de alimentos perecederos, una cadena logística eficiente contribuye a preservar, en las etapas siguientes, la calidad alcanzada durante la producción.
Por eso actuamos en América Latina con soluciones para almacenaje, gestión de inventarios, consolidación de cargas, procesamiento y transporte con temperatura controlada, dando apoyo a productores, procesadores y exportadores de trucha arcoíris en diferentes etapas de la operación.
En Colombia, nuestra operación está presente em Buga, Cartagena, Bogotá y Bucaramanga. En Chile, em Talcahuano, Santiago, San Antonio, Puerto Varas, San Pedro de la Paz y Valparaíso, ampliando la capacidad para atender regiones productoras, centros de consumo y flujos conectados al comercio internacional.
En mercados como Chile y Colombia, donde la trucha arcoíris también es un producto de exportación, esta presencia contribuye a conectar diferentes etapas de la cadena, del almacenaje al transporte y al envío.






